1.
No pasa demasiado tiempo en la cama. Si se limita el tiempo que
se está en la cama se logra que, tanto física como
psíquicamente, la persona llegue a considerarla un sitio
para dormir. Si no lo consigue después de 20 minutos, levántate.
No vuelvas a la cama si no está agotada. 2. Acuéstese cada noche a la misma hora. Si tiene
el hábito de irse a dormir a una hora determinada, tu cuerpo
empieza su desactivación una o dos más. 3. Prepare el ambiente. Repase todos los detalles que podrían
impedir tu reposo: la temperatura, la luz... 4. Establezca rituales. Una hora antes, inicia los rituales
previos a acostarse como cerrar las ventanas o tomarte un vaso de
leche. Todas estas acciones sirven de señales para preparar
el cuerpo para la desactivación. 5. No se acueste con sus preocupaciones. Aunque se dice que
es bueno dormir los problemas, no es conveniente tomárselo
al pie de la letra. 6. Coma, pero no demasiado. Si tiene hambre, esto puede impedirle
dormir. A veces conviene tomar unas galletas antes de acostarse.Pero
evitando siempre comer mucho o alimentos picantes. 7. Evite los estimulantes. Descarte las bebidas gaseosas,
el té, el café y el alcohol. 8. Realice ejercicio regular, pero no por la noche. El ejercicio
aumenta el período de sueño profundo y favorece la
conciliación. Sin embargo, por la noche la estimula y le
aumenta la energía. 9. Olvide las pastillas. Puede interferir el sueño
profundo que hace que se despierte descansada. También, pueden
anularle la fase de los sueños y, si las usa regularmente,
acostumbrarse. 10.
Haga una siesta corta. Conviene que la haga siempre a la misma hora.
Las 3 de la tarde es cuando el ritmo de productividad está
más bajo.